La salud bucal es una parte íntegra de nuestro bienestar general. Una boca sana va más allá de la coloración de nuestros dientes. Cepillar los dientes regularmente y limpiarlos con hilo dental es esencial. Sin embargo, consumir estos alimentos le ayudará a cuidar su boca de manera natural.

CRUJIENTES
Las zanahorias, manzanas y pepinos ayudan a limpiar los dientes. Según Christine D. Wu, investigadora de la Universidad de Illinois, “masticar puede alterar la placa dental y servir como un mecanismo de limpieza”.

CHICLES sin azúcar
Un estudio del Centro Médico Universitario de la Universidad de Groningen (Países Bajos) y publicado en la revista científica PLoS One asegura que hasta un 10% de las bacterias que habitan en nuestra boca se quedan pegadas en un trozo normal de chicle. O lo que es lo mismo: 100 millones de ellas. Cuanto más se masca un chicle, más especies de bacterias captura. Eso sí, después de los primeros 30 segundos de mascado empieza a perder su adhesividad.

Ricos en VITAMINAS
De acuerdo con la Asociación Dental Americana, consumir alimentos con calcio (queso, almendras, leche, y verduras) y alimentos con altos niveles de fósforo (carne, huevo y pescado) mantiene el esmalte dental fuerte y sano.

QUESO
El queso (tipo cheddar) ayuda a neutralizar la acidez de la placa. El estudio medía el pH bucal de tres grupos de adolescentes: el primer grupo comía queso después de cada alimento, el segundo yogurt sin azúcar y el tercero leche entera. A los 10, 20 y 30 minutos los investigadores medían el pH de su boca. El segundo y tercer grupo mantenían los niveles de pH, mientras que el primer grupo tenían un nivel mucho menos ácido después de cada intervalo.


Los tés verdes y negros contienen polifenoles, que controlan el desarrollo de las bacterias asociadas con las caries y enfermedades en las encías. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Illinois encontró que aquellas personas que enjuagaban su boca por un minuto diez veces por día, tenían menos placa que personas que hacían lo mismo con agua. Además, los polifenoles suprimen los genes responsables del mal olor de la bacteria.

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